18 may 2014

REFLEXIÓN MARIANA

Reflexionar en los principales misterios de la vida de María.

Reflexionar implica hacer un esfuerzo con la mente, la imaginación y, también, con el corazón, para profundizar en las virtudes que la Virgen vivió a lo largo de su vida. Podemos meditar en cómo María se comportó, por ejemplo, durante:

-la Anunciación
-la Visita a su prima Isabel
-el Nacimiento de Cristo
-la Presentación del Niño Jesús en el templo
-el Niño Jesús perdido y hallado en el templo
-las Bodas de Caná
-María al pie de la cruz.
Recordar las apariciones de la Virgen.

En Fátima, Portugal; en Lourdes, Francia y en el Tepeyac, México (La Guadalupe) la Virgen entrega diversos mensajes, todos relacionados con el amor que Ella nos tiene a nosotros, sus hijos.
Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:

1. Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.

2. Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.

3. Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen. 

4. Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.
Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres.


María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre de la Iglesia.

Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen María.

María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

Vivir una devoción real y verdadera a María.


Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:
Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.

Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.

Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades.

Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.

Rezar en familia las oraciones especialmente dedicadas a María.

La Iglesia nos ofrece bellas oraciones como la del Ángelus (que se acostumbra a rezar a mediodía), el Regina Caeli, la Consagración a María y el Rosario.Varias oraciones Marianas







Cantar las canciones dedicadas a María

Que nos ayudan a recordar el inmenso amor de nuestra madre a nosotros, sus hijos.

Yessica Ceballos Pedroza.

8 may 2014

¿Por qué se celebra el mes de María en mayo?

El Mes de María se celebra en Mayo, en el llamado  “mes de las flores”, que se llama así, porque con la  llegada del buen tiempo y tras las lluvias invernales,  el campo y los jardines comienzan a cubrirse de un verde intenso y de los colores y aromas de las  flores. Es el apogeo de la primavera.  Y así, desde la edad media se consagró el  "mes de las flores" a la Virgen María para rendir  culto a las virtudes y bellezas de la Madre de Dios. Quizá se escogió este mes también como  una sustitución cristiana de las solemnidades  paganas de ese mes en honor de “Flora”, de hecho  todo el mes de mayo estaba consagrado a la “diosa” como mes de las flores y mes de la madre y tomaba su  nombre de una diosa de la naturaleza romana llamada  "Maia"(madre natura vinculada a la idea de vegetación y florecimiento), de cuyo nombre deriva el mes, que nosotros hoy conocemos como mayo. La primera noticia clara que se tiene de la consagración del mes de mayo a la Virgen, viene de Alfonso X, "el Sabio", rey de España, en el siglo XIII. Este rey - Juglar 
cantaba en sus "Cantigas de Santa María" los loores de mayo en honor de la Virgen Santísima. 

La Orden franciscana siempre ha tenido unos lazos muy especiales con la bienaventurada Virgen María, hasta el punto de ser contado entre las órdenes marianas surgidas en la Edad Media. Origen de estos lazos profundos es la experiencia espiritual de Francisco, el cual "rodeaba de amor indecible a la Madre de Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad. En su honor cantaba alabanzas especiales, le dirigía oraciones y le ofrecía afectos tantos y tales que ninguna lengua humana puede expresar. Mas, lo que más nos llena de gozo, es que la constituyó Abogada de la Orden y puso bajo sus alas a los hijos que estaba para dejar, para que encontrasen en ella calor y protección, hasta el final" (2Cel., 198). 

Escribiendo sus últimas voluntades a Clara, afirma con sencillez y convicción: "Yo, fray Francisco pequeñuelo, quiero seguir la vida y pobreza del altísimo Señor nuestro Jesucristo y de su Santísima Madre, y perseverar en ella hasta el final". Por eso, para Francisco, María Santísima no es solamente una obra maestra de la gracia para contemplar, sino, sobre todo, un modelo de fe y un estilo de vida para imitar; aunque para sus seguidores, los Franciscanos de todos los tiempos, Jesús y María se convierten en la imagen de la humanidad nueva a la que los hombres tienen que conformarse para realizar su propia existencia según el proyecto de Dios, es decir, la voluntad de extender su amor a todas las criaturas. 

La reflexión sobre la Encarnación del Verbo conduce, pues, al Santo de Asís y a los teólogos hijos suyos a reconocer el lugar singular de María en la Historia de la salvación. Ella es la "bendita entre las mujeres", a la que ha venido a habitar aquel que ni los cielos pueden contener", como afirma Clara en una de sus cartas a Inés de Praga.

http://www.clarisascatalunya.cat/powerpoints/Documento1.pdf

23 abr 2014

¿QUÉ ES EL PDR/E?

PROCESO DIOCESANO DE RENOVACIÓN
Y EVANGELIZACIÓN


Es un proceso integral a nivel diocesano que busca poner en marcha el modelo de Iglesia que plantea el Concilio Vaticano II.

Es así una IGLESIA EN COMUNIÓN, que se expresa en espacios de integración de las diversidades en los que participan todos los bautizados como pueblo, como pequeñas comunidades, como familias.

Espacios en donde se manifiestan las originalidades según los dones, los carismas y servicios de cada uno, para que así se viva la fraternidad y la solidaridad entre todos los miembros del pueblo de Dios.

Una IGLESIA EN PARTICIPACIÓN, en donde todos colocan al servicio esos dones, convirtiéndolos en carisma en cada una de las múltiples estructuras de comunicación, de diálogo, de propuesta, de decisión, de actuación y de implementación en los cinco niveles de la Evangelización.

Una IGLESIA EN MISIÓN, de que ella es Sacramento de Salvación para el mundo, que está llamada a dar frutos para el mundo en que vive y se esfuerza por transformar su realidad y responder a los retos de la evangelización integral.

En donde todos los miembros de la diócesis —Obispos, Presbíteros, Religiosos y Religiosas, Laicos— en un camino de estrecha comunión y participación con sentido misionero.

Todo el proceso de evangelización está animado por una fuerza transformadora: la espiritualidad de comunión, que se basa en la vivencia de la comunión que lleva a la construcción de la Iglesia como comunidad de comunidades.

VIERNES SANTO

«todo el que es de la verdad escucha mi voz» jn. 18,37


LO QUE CARACTERIZA EL DÍA:

• Siguiendo una tradición antiquísima, la Iglesia no celebra la Eucaristía ni en este día ni
en el siguiente. 
No es un día de luto, pero sí un día de meditación orante de la Cruz de Cristo, fuente de nuestra salvación.

• Se inicia en silencio y consta de cuatro partes:

1. La liturgia de la Palabra, con la proclamación solemne de la narración de la Pasión de san Juan (18,1-19,42), acompañada delcántico de Isaías del «Siervo que sufre» (Is 52,13-53,12) y la carta a los Hebreos (Hb 4,14-5,9).

2. Oración Universal

3. La adoración de la Cruz.

4. La comunión con el pan consagrado en la Misa de la Cena del Señor.

LO QUE CELEBRAMOS:
El misterio de la Pasión del Señor.

A LO QUE NOS INVITA:

• A ver en la lectura de la Pasión según san Juan, el proceso de Jesús ante Pilato, que nos muestra el recorrido de toda la historia de Cristo: el proceso entre el mundo y Jesús, el mundo y los discípulos, la hipocresía y la verdad.

• A recordar la manera diversa de reinar en el mundo, la forma que Dios ha escogido: la realeza de Jesús que no tiene que ver con la filosofía del poder, sino que viene a «dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37).

• A entender que quien vive en la Verdad, escucha la voz de Cristo, que no es otra cosa que disponerse al designio amoroso y salvífico de Dios sobre el hombre.

UNA PALABRA DE FRANCISCO

«Sólo contemplando la humanidad sufriente de Jesús podemos hacernos mansos, humildes, tiernos como Él. No hay otro camino». Ciertamente tendremos que hacer el esfuerzo de «buscar a Jesús; pensar en su pasión, en cuánto sufrió; pensar en su silencio manso». Este será nuestro esfuerzo, recalcó; después «de lo demás se encarga Él, y hará todo lo que falta. Pero tú debes hacer esto: esconder tu vida en Dios con Cristo». Así que, para ser buenos cristianos, es necesario contemplar siempre la humanidad de Jesús y la humanidad sufriente. «¿Para dar testimonio? Contempla a Jesús. ¿Para perdonar? Contempla a Jesús sufriente. ¿Para no odiar al prójimo? Contempla a Jesús sufriente. ¿Para no murmurar contra el prójimo? Contempla a Jesús sufriente. No hay otro camino» Homilía, septiembre 12 de 2013.


DOMINGO DE RAMOS

¿Quién es éste al que hay que escuchar? Mt. 21, 10


LO QUE CELEBRAMOS:

La conmemoración de la entrada del Señor a Jerusalén y la solemne proclamación de la Pasión.


LO QUE CARACTERIZA EL DÍA:

• Recibe su nombre del doble motivo de la celebración: tras aclamar a Jesús como Rey y Mesías
en su entrada triunfal a Jerusalén, anuncia el misterio de su Pasión a través de la proclamación de las lecturas de la Eucaristía.

• Con la procesión de entrada se indica que ha llegado la «hora» del Cristo, el Mesías y Siervo, al que el Padre nos pide «escuchar» y que expresando «el amor más grande» (Jn 13,1-2) entra a Jerusalén para su entrega Pascual.

• La Iglesia, con cantos y agitando palmas, profesa su fe en que la Cruz y la muerte de Cristo han traído la victoria sobre el pecado.

• Las vestiduras de color rojo indican el carácter de martirio y donación de Cristo.


A LO QUE NOS INVITA:

• Escucharemos al inicio en la procesión de entrada y bendición de Ramos a Mt 21, 1-11, que nos narra la entrada de Jesús a Jerusalén en medio de cantos de júbilo y surge una pregunta crucial: «¿Quién es éste?».

• Y en la liturgia de la Palabra en la que se proclamará solemnemente la Pasión del Señor según Mt 27,11 54, en medio de insultos al Crucificado, se escuchará «¿No decía que era Hijo de Dios?». Dos preguntas que bien pueden ayudarnos en la vivencia de este día al inicio de la Semana Santa.

• El relato del Bautismo y la Transfiguración del Señor nos ha respondido a la pregunta de las gentes: Jesús es el Hijo Amado al que hay que escuchar. Ante el cuestionamiento tentador «si eres el Hijo de Dios...», que estará también presente en la Cruz, la actitud de confianza en el Padre lo reafirmará en su decisión de entregar la vida por nuestra redención.

UNA PALABRA DE FRANCISCO 

«Jesús es Dios, pero se ha abajado a caminar con nosotros. Es nuestro amigo, nuestro hermano. El que nos ilumina en nuestro camino. Y así lo hemos acogido hoy. Y esta es la primera palabra que quisiera decirles: alegría. No sean nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca se dejen vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús, que está entre nosotros; nace del saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, y ¡hay tantos!» Homilía Domingo de Ramos, marzo 25 de 2013.

JUEVES SANTO

Entienden lo que he echo con ustedes? jn. 13,12

LO QUE CARACTERIZA EL DÍA:


• Se inaugura el Triduo Pascual de la Muerte y Resurrección de Cristo.
Domina un ambiente de preparación hacia la Pascua: "Vayan y preparen para que comamos la pascua" (Lc 22,8).

• Después de la homilía, en la que se exponen los grandes misterios que se celebran: la institución de la Eucaristía, del orden sacerdotal y el mandato del Señor sobre la caridad fraterna, representada en el amor,tiene lugar el lavatorio de los pies, que recuerda el gesto del Señor narrado en el evangelio de san Juan (Jn 13,1-15).

• Al final de la celebración se da lugar a la procesión con Jesús sacramentado para la reserva y la adoración eucarística. Inicio del Triduo Pascual

LO QUE CELEBRAMOS:
Cristo nos dona la Eucaristía

A LO QUE NOS INVITA:
El evangelio de este día (Jn 13,1-15) inicia con un lenguaje solemne: «Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1).

• El decir que ha llegado la «hora» de Jesús, nos interpela si hemos entendido lo que ha hecho por nosotros. Jesús no sólo nos deja palabras, sus gestos son elocuentes, como el que celebramos este día.

• Al decir que el «amor más grande» (Jn 15,13) necesita del gesto supremo de la entrega en la Cruz, nos hace recordar el momento en que Jesús se arrodilla ante nuestros pies y nos purifica. Que Él también purifique nuestros oídos para que le escuchemos y entendamos el gesto del «amor más grande».

UNA PALABRA DE FRANCISCO 
«Esto es conmovedor. Jesús lava los pies a sus discípulos. Pedro no comprende nada, lo rechaza. Pero Jesús se lo ha explicado. Jesús –Dios– ha hecho esto. Y Él mismo lo explica a los discípulos:
«¿Comprendes lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman “el Maestro” y “el Señor”, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros: les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan» (Jn 13,12-15). Es el ejemplo del Señor: Él es el más importante y lava los pies porque, entre nosotros, el que está más en alto debe estar al servicio de los otros. Y esto es un símbolo, es un signo, ¿no? Lavar los pies es: “yo estoy a tu servicio”». Homilía Jueves Santo, 28 de marzo de 2013. 
¿A quién le lavarías los pies hoy?

LUNES, MARTES Y MIÉRCOLES SANTOS

LA INTIMIDAD DE SUS ÚLTIMOS DÍAS


Estos tres días son preparativos para vivir intensamente el Triduo Pascual, el núcleo de la Semana Santa. Aunque públicamente no tienen mucha actividad, son importantes porque fueron los últimos días de la vida de Jesús, y Él en pleno conocimiento del dolor que le esperaba, los tomó para reflexionar, vivámoslo de igual manera. Es importante que antes de la Pascua nos confesemos, realicemos el Viacrucis y visitemos a los enfermos.








No se celebran los sacramentos de Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Matrimonio. Pero sí se celebra la Misa Crismal con la presencia de todos los presbíteros de la diócesis, en ella el Obsipo consagra el Santo Crisma y bendice el óleo de los catecúmenos y enfermos, aceites que se usarán en la celebración de los sacramentos durante todo el año litúrgico. En el caso de nuestra Arquidiócesis, esta Misa se celebra a las 10 a.m. en la Catedral Metropolitana María Reina, el lunes santo.
El color litúrgico por estos días es el morado, que nos recuerda la penitencia y conversión de la Cuaresma.

20 abr 2014

DOMINGO SANTO


LO QUE CARACTERIZA EL DÍA:


• Siguiendo la tradición de la Iglesia, esta es noche de vigilia en honor del Señor (Ex 12,42).

• Los bautizados, como narra san Lucas (Lc 12,35-36), están con las lámparas encendidas en las manos, esperan el retorno del Señor, para que cuando llegue los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.

• El templo se llena de flores y el color que caracteriza la fiesta es el blanco.

• Se realizan cantos alegres que reafirman la alegría del resucitado.

• Se desarrolla en cuatro momentos cargados de una gran riqueza simbólica celebrativa:

1. Liturgia de la luz.
2. La Liturgia de la Palabra en la que se hace un recorrido por la historia de salvación.
3. La Liturgia Bautismal.
4. La Liturgia Eucarística.

LO QUE CELEBRAMOS:

  • La gran fiesta de la
  • Pascua de Resurrección
  • de Cristo, El Señor.

A LO QUE NOS INVITA:

• A profundizar en la Palabra que narra el camino del Pueblo de Dios hacia la Pascua de Cristo. El «amor artesanal» de Dios, como menciona el Papa Francisco, que delicada y cuidadosamente ha guiado la historia de los hombres hasta este momento gozoso y redentor de la Resurrección de su Hijo.

• A anunciar sin temor que Cristo ha resucitado.

• A expresar con alegría que somos discípulos del Señor y que hemos sido enviados con el tesoro del Evangelio.

UNA PALABRA DE FRANCISCO


Nos invita a hacer memoria del encuentro con Jesús, de sus palabras, sus gestos, su vida; este recordar con amor la experienciacon el Maestro, eso hace que superemos todo temor y que llevemos la proclamación de la Resurrección todos los hermanos (cf. Lc 24,9). Aprendamos a hacer memoria de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.


SÁBADO SANTO

LO QUE CELEBRAMOS:

La espera de la Resurrección de nuestro Señor.
LO QUE CARACTERIZA EL DÍA:
• La Iglesia permanece junto al sepulcro de Jesús, es un día para meditar su pasión y muerte, su descenso a los infiernos, esperando a que Él regrese y nos muestre de nuevo su rostro, para quedarse en medio de nosotros.
• Es el día de la ausencia. El esposo ha sido arrebatado: No hay Eucaristía, ni proclamación de su Palabra: La casa está vacía.
A LO QUE NOS INVITA:
• A realizar ayuno y abstinencia, a guardar silencio y recogimiento, hasta la Vigilia Pascual.
• A rezar oraciones marianas para acompañar a María en su dolor.
• A rechazar las prácticas penitenciales que consisten en hacerse flagelar o crucificar.

UNA PALABRA DEL PAPA FRANCISCO
• “Hermanos y hermanas, no nos cerremos a la novedad que Dios quiere traer a nuestras vidas. ¿Estamos acaso con frecuencia cansados, decepcionados, tristes; sentimos el peso de nuestros pecados, pensamos que no lo podemos conseguir? No nos encerremos en nosotros mismos, no perdamos la confianza, nunca nos resignemos: no hay situaciones que Dios no pueda cambiar, no hay pecado que no pueda perdonar si nos abrimos a él. Pidamos al Señor que nos haga partícipes de su resurrección, a no buscar entre los muertos a Aquel que vive”