8 may 2014

¿Por qué se celebra el mes de María en mayo?

El Mes de María se celebra en Mayo, en el llamado  “mes de las flores”, que se llama así, porque con la  llegada del buen tiempo y tras las lluvias invernales,  el campo y los jardines comienzan a cubrirse de un verde intenso y de los colores y aromas de las  flores. Es el apogeo de la primavera.  Y así, desde la edad media se consagró el  "mes de las flores" a la Virgen María para rendir  culto a las virtudes y bellezas de la Madre de Dios. Quizá se escogió este mes también como  una sustitución cristiana de las solemnidades  paganas de ese mes en honor de “Flora”, de hecho  todo el mes de mayo estaba consagrado a la “diosa” como mes de las flores y mes de la madre y tomaba su  nombre de una diosa de la naturaleza romana llamada  "Maia"(madre natura vinculada a la idea de vegetación y florecimiento), de cuyo nombre deriva el mes, que nosotros hoy conocemos como mayo. La primera noticia clara que se tiene de la consagración del mes de mayo a la Virgen, viene de Alfonso X, "el Sabio", rey de España, en el siglo XIII. Este rey - Juglar 
cantaba en sus "Cantigas de Santa María" los loores de mayo en honor de la Virgen Santísima. 

La Orden franciscana siempre ha tenido unos lazos muy especiales con la bienaventurada Virgen María, hasta el punto de ser contado entre las órdenes marianas surgidas en la Edad Media. Origen de estos lazos profundos es la experiencia espiritual de Francisco, el cual "rodeaba de amor indecible a la Madre de Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad. En su honor cantaba alabanzas especiales, le dirigía oraciones y le ofrecía afectos tantos y tales que ninguna lengua humana puede expresar. Mas, lo que más nos llena de gozo, es que la constituyó Abogada de la Orden y puso bajo sus alas a los hijos que estaba para dejar, para que encontrasen en ella calor y protección, hasta el final" (2Cel., 198). 

Escribiendo sus últimas voluntades a Clara, afirma con sencillez y convicción: "Yo, fray Francisco pequeñuelo, quiero seguir la vida y pobreza del altísimo Señor nuestro Jesucristo y de su Santísima Madre, y perseverar en ella hasta el final". Por eso, para Francisco, María Santísima no es solamente una obra maestra de la gracia para contemplar, sino, sobre todo, un modelo de fe y un estilo de vida para imitar; aunque para sus seguidores, los Franciscanos de todos los tiempos, Jesús y María se convierten en la imagen de la humanidad nueva a la que los hombres tienen que conformarse para realizar su propia existencia según el proyecto de Dios, es decir, la voluntad de extender su amor a todas las criaturas. 

La reflexión sobre la Encarnación del Verbo conduce, pues, al Santo de Asís y a los teólogos hijos suyos a reconocer el lugar singular de María en la Historia de la salvación. Ella es la "bendita entre las mujeres", a la que ha venido a habitar aquel que ni los cielos pueden contener", como afirma Clara en una de sus cartas a Inés de Praga.

http://www.clarisascatalunya.cat/powerpoints/Documento1.pdf

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